miércoles, 12 de octubre de 2011

  La práctica de la quema del cañaveral antes y/o después de la cosecha se continúa utilizando en Argentina y otros países productores de caña de azúcar, aunque se realizan esfuerzos para eliminarla en todo el mundo. La combustión del material vegetal contamina la atmósfera con elevadas emisiones de gases y hollín; provoca diversos problemas de salud en la población; favorece las pérdidas de carbono y nitrógeno del suelo por volatilización; y genera dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero. También son habituales los daños a la infraestructura rural, eléctrica como consecuencia de incendios accidentales originados en las quemas de cañaverales.






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