La polución ambiental de Tucumán se ha hecho habitual en las últimas décadas, particularmente durante el invierno, que coincide con la zafra azucarera.
vista desde el cerro San Javier.
La quema es altamente nociva para el ecosistema local y considerada factor de liberación de elementos tóxicos o contaminantes a la atmosfera, así como gran generadora de calor, incrementando la temperatura ambiente. La quema de follaje para la cosecha genera la emisión de gases contaminantes, registrándose monóxido de carbono (CO), metano (CH4), óxidos de nitrógeno (NOx) y oxido nitroso (N2O), con impactos sobre el cambio climático, e incluso generación de ozono (asociado a afecciones respiratorias).
Según un estudio realizado en el 2003 por un perito sacarotécnico, la quema de cañaverales y el humo de los ingenios arrojan 800 gramos de basura por metro cuadrado, en su mayoría carbonilla, entre mayo y octubre en el Gran San Miguel de Tucumán. Eso significa que sobre la ciudad caen 112 millones de kilos de cenizas tóxicas en esos meses.Lamentablemente, hoy esas cifras no bajaron demasiado. Algunos ingenios instalaron filtros en sus chimeneas, pero los productores siguen quemando los pastizales
Problemas de Salud:
La calidad de vida de los habitantes del Gran San Miguel de Tucumán y los de las ciudades del sur de la provincia ha ido en picada en las últimas décadas.
En la lista de afecciones que se presentan durante esta época, las más comunes son las irritaciones oculares y de las vías respiratorias, conjuntivitis, alergias en la piel, congestión nasal, lagrimeo, sangrado de las fosas nasales, tos y los silbidos en el pecho. Entre abril y octubre es muy alta la cantidad de consultas por problemas en las vías respiratorias y en los ojos.
Problemas Sociales:
De julio a setiembre, una densa nube de hollín sumerge a toda la provincia en tinieblas, y ocasiona inconvenientes similares a los que por estos días multiplican las quejas ciudadanas en la gran metrópolis. Suspensión de vuelos, corte de energía, contaminación ambiental, enfermedades en las vías respiratorias y accidentes en las rutas son algunas de las complicaciones a las que la gente ya está acostumbrada.
Afecta la salud y también la energía eléctrica de la provincia. En julio y en agosto más de 200.000 hogares se quedaron sin luz por incendios.
A principios de septiembre, varias familias residentes en la localidad de Lolita, sobre la ruta 303, cerca de Los Ralos, tuvieron que ser evacuados de sus casas preventivamente por el denso humo que ocupó la zona, proveniente del incendio de un cañaveral. En la ocasión, unas ocho personas fueron internadas en el hospital zonal de Los Ralos y un niño tuvo que ser derivado al Hospital de Niños, todos con principio de asfixia. Ese mismo día, una quema de caña dejó fuera de servicio la línea que une la Estación El Bracho con Estación Independencia de la empresa de transporte Transnoa y afectó a unos 30.000 clientes de EDET, localizados en zona la zona sur de la capital, Lastenia, Leales, Manantial, Lules, Villa Nougués y Monteros, entre otras localidades. Los primeros días de agosto, la caída de una línea de alta tensión a causa del fuego en cañaverales dejó sin energía eléctrica a 150.000 familias de nuestra provincia.


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