viernes, 18 de noviembre de 2011

Prohibición Legal
   

   La quema de cañaverales forma parte del lado oscuro de Tucumán. Como ocurre cada vez que comienza el período de zafra, los incendios en los campos se suceden uno tras otro, pese a los controles que realiza el Gobierno y a la existencia de leyes que los prohíben.

   La quema de caña está prohibida, de acuerdo con lo que establece el artículo 38 de la Ley 6.253, con la modificación introducida por la Ley 7.459. Hace dos años también se agregó un nuevo cambio, que prohíbe a los ingenios recibir caña quemada.

   Además, el artículo 186 del Código Penal establece penas de tres a 10 años de prisión a quien causare incendios, explosiones e inundaciones. Hace dos años se modificaron leyes vinculadas a la quema de caña para reducir de 20 a 5 años el plan de erradicación paulatino, con el fin de eliminar definitivamente los incendios de cañaverales provocados con el fin de cosechar el producto.

ARTICULO 38°
.-Prohíbese en todo el Territorio de la Provincia la quema de vegetación (arraigada o seca) para evitar la degradación de los suelos y la atmósfera, y el consiguiente desequilibrio del ecosistema.



                      

jueves, 17 de noviembre de 2011

Focos de Calor

   Septiembre resultó el mes con mayor cantidad de focos de fuego totales detectados en lo que va del año 2011.
   El valor de la media histórica (326) para este mes, prácticamente se duplicó este año. En septiembre se detectaron 643 focos de calor, lo que implica un incremento del 2,4% respecto de agosto pasado y un aumento del 23% considerando igual período del año pasado.
   Leales, Simoca, Burruyacu y Cruz Alta fueron los departamentos con mayor cantidad de incendios totales detectados.
   En el departamento Cruz Alta, que cuenta con el área cañera más extensa, fue donde se registró el mayor número de fuegos sobre este cultivo: aproximadamente el 84% del total de es departamento del este tucumano.




miércoles, 16 de noviembre de 2011


Problemas Ambientales:


  La polución ambiental de Tucumán se ha hecho habitual en las últimas décadas, particularmente durante el invierno, que coincide con la zafra azucarera.


                                                                                       vista desde el cerro San Javier. 


    La quema es altamente nociva para el ecosistema local y considerada factor de liberación de elementos tóxicos o contaminantes a la atmosfera, así como gran generadora de calor, incrementando la temperatura ambiente. La quema de follaje para la cosecha genera la emisión de gases contaminantes, registrándose monóxido de carbono (CO), metano (CH4), óxidos de nitrógeno (NOx) y oxido nitroso (N2O), con impactos sobre el cambio climático, e incluso generación de ozono (asociado a afecciones respiratorias). 

    Según un estudio realizado en el 2003 por un perito sacarotécnico, la quema de cañaverales y el humo de los ingenios arrojan 800 gramos de basura por metro cuadrado, en su mayoría carbonilla, entre mayo y octubre en el Gran San Miguel de Tucumán. Eso significa que sobre la ciudad caen 112 millones de kilos de cenizas tóxicas en esos meses.Lamentablemente, hoy esas cifras no bajaron demasiado. Algunos ingenios instalaron filtros en sus chimeneas, pero los productores siguen quemando los pastizales

Problemas de Salud:

    La calidad de vida de los habitantes del Gran San Miguel de Tucumán y los de las ciudades del sur de la provincia ha ido en picada en las últimas décadas.

    En la lista de afecciones que se presentan durante esta época, las más comunes son las irritaciones oculares y de las vías respiratorias, conjuntivitis, alergias en la piel, congestión nasal, lagrimeo, sangrado de las fosas nasales, tos y los silbidos en el pecho. Entre abril y octubre es muy alta la cantidad de consultas por problemas en las vías respiratorias y en los ojos. 

Problemas Sociales:

    De julio a setiembre, una densa nube de hollín sumerge a toda la provincia en tinieblas, y ocasiona inconvenientes similares a los que por estos días multiplican las quejas ciudadanas en la gran metrópolis. Suspensión de vuelos, corte de energía, contaminación ambiental, enfermedades en las vías respiratorias y accidentes en las rutas son algunas de las complicaciones a las que la gente ya está acostumbrada.

    Afecta la salud y también la energía eléctrica de la provincia. En julio y en agosto más de 200.000 hogares se quedaron sin luz por incendios. 
    A principios de septiembre, varias familias residentes en la localidad de Lolita, sobre la ruta 303, cerca de Los Ralos, tuvieron que ser evacuados de sus casas preventivamente por el denso humo que ocupó la zona, proveniente del incendio de un cañaveral. En la ocasión, unas ocho personas fueron internadas en el hospital zonal de Los Ralos y un niño tuvo que ser derivado al Hospital de Niños, todos con principio de asfixia. Ese mismo día, una quema de caña dejó fuera de servicio la línea que une la Estación El Bracho con Estación Independencia de la empresa de transporte Transnoa y afectó a unos 30.000 clientes de EDET, localizados en zona la zona sur de la capital, Lastenia, Leales, Manantial, Lules, Villa Nougués y Monteros, entre otras localidades. Los primeros días de agosto, la caída de una línea de alta tensión a causa del fuego en cañaverales dejó sin energía eléctrica a 150.000 familias de nuestra provincia.